Jamás pensé que diría esto, pero ahora que hace un frío insoportable y veo las piezas sobre la nieve en los informativos, lo echo de menos. Un reportero de Madrid Directo subía cada año unas 15 veces por temporada a la nieve, fuese o no fuese noticia. Era suficiente con traer buenas imágenes del manto blanco. Lo demás se dejaba a la imaginación del redactor. Por supuesto, cuando podíamos, traíamos buenas historias. Pues bien, veo ahora a los profesionales de otras cadenas hacer el trabajo y es como si tuviera Síndrome de Estocolmo. Me gustaría estar allí y trabajar respirando aire puro. Y precisamente hoy me he acordado de uno de aquellos días de rutina en la nieve en el que vi a dos caballos abandonados, muertos de frío y hambre. Aquella noche no dormí pensando en ellos. Y al día siguiente le pedí una cámara a mi director. "Si los encuentro, al menos te daré un reportaje distinto", le dije. Este es el resultado.
miércoles, 23 de enero de 2013
EL REPORTAJE QUE LLEGÓ DEL FRÍO
Jamás pensé que diría esto, pero ahora que hace un frío insoportable y veo las piezas sobre la nieve en los informativos, lo echo de menos. Un reportero de Madrid Directo subía cada año unas 15 veces por temporada a la nieve, fuese o no fuese noticia. Era suficiente con traer buenas imágenes del manto blanco. Lo demás se dejaba a la imaginación del redactor. Por supuesto, cuando podíamos, traíamos buenas historias. Pues bien, veo ahora a los profesionales de otras cadenas hacer el trabajo y es como si tuviera Síndrome de Estocolmo. Me gustaría estar allí y trabajar respirando aire puro. Y precisamente hoy me he acordado de uno de aquellos días de rutina en la nieve en el que vi a dos caballos abandonados, muertos de frío y hambre. Aquella noche no dormí pensando en ellos. Y al día siguiente le pedí una cámara a mi director. "Si los encuentro, al menos te daré un reportaje distinto", le dije. Este es el resultado.
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